Hay novias adorables. Novias bohemias, novias hippys, novias románticas y luego hay novias que se salen de todos los cánones y tienen un estilo tan propio y personal que es incalificable.

Esto nos pasó con Maialen. Llegó buscando un vestido sencillo para una boda civil y una comida familiar. Seleccionó vestidos cortos, vestidos de novia de color, diferentes opciones que la dejaron ya aliviada y tranquila.

Pero poco a poco la cosa fue tomando otra dimensión. La familia, encantados de tener una boda empezaron a querer lucir sus mejores galas.

Los amigos en cuanto se enteraron amenazaron con “darlo todo” y desempolvaron sus trajes de gala.

Las amigas estaban ansiosas esperando una oportunidad para ponerse guapísimas y montar una fiesta por todo lo alto.

Aquí que Maialen tuvo que adaptase a “su gente” y convertir su outfit sencillo en un estilismo más estudiado e importante.

Finalmente se decantó por un vestido color marfil y largo, cortado en cintura con un decorado suave en pedrería. La falda de gasa con una preciosa caída y un escote de un único tirante anudado de inspiración griega.

Cuando entramos en confianza nos contó la pedida de mano. Maialen y su chico se fueron a comer a una sidrería y a la vuelta , de modo espontáneo surgió la idea. ¿Oye y si nos casamos?

Maialen al día siguiente pensó que era todo efecto del Dios Baco y que su novio tenía alguna sidra de más. Pues era totalmente en serio y para sellar la pedida. El hizo un anillo con un billete de 5 euros y se lo puso en el dedo. Y prometieron no utilizar ese “anillo/billete» y empezaron a planear otra boda diferente, comieron perdices, fueron felices y se miran y vibran.